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Silksong es real y es una obra maestra que vale la pena la espera de siete años
Después de lo que pareció una eternidad —y una broma recurrente sobre la muerte térmica del universo—, Hollow Knight: Silksong por fin está aquí. Para 2026, los jugadores que lo enciendan en una PS5 conocen esa sensación surrealista de pausar en Bellhart o Shellwood, empaparse de los fondos pintados a mano y pensar: «Dios mío, esto de verdad está pasando». Puede que haya tardado un poco más de lo que nadie esperaba, pero el juego es real, y es absolutamente glorioso.
Un sabor diferente de Hollow Knight
Silksong no es simplemente Hollow Knight con una nueva capa de pintura. Hornet atraviesa Pharloom como una criatura completamente distinta. Es más rápida y ágil que el Knight: puede esprintar, flotar desde grandes alturas y usar un gancho de agarre desde el principio. Ese ritmo más veloz puede hacer que las primeras horas resulten humillantes, incluso para quienes superaron el original sin problemas.
Una vez que los controles encajan, sin embargo, explorar Pharloom se vuelve un placer. Pasillos sinuosos y biomas llenos de insectos esconden secretos detrás de casi cada esquina, y cada nueva habilidad de desplazamiento hace que las zonas antiguas se sientan completamente nuevas. Hay una sensación constante de impulso: Hornet empieza moviéndose lentamente de un lugar a otro y, poco a poco, desbloquea esprints, escaladas, saltos y planeos que la lanzan a través de espacios que antes parecían imposibles.
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