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Treyarch promete traer el fuego mientras Call of Duty enfrenta una fatiga sin precedentes
El aire dentro del estudio de Treyarch en Santa Mónica crepitaba con una energía nerviosa aquella tarde de finales de septiembre de 2026. En una pared, una enorme línea de tiempo se extendía desde la era de la Guerra del Golfo de
Black Ops 6
hasta los brillantes cielos llenos de drones de
Black Ops 7
en 2035. El director sénior de producción, Yale Miller, se quedó de pie frente a ella, con café en mano, contemplando una pregunta que habría sido impensable una década antes: ¿había forzado finalmente su suerte la franquicia de disparos en primera persona más exitosa de la historia?La sala acababa de terminar una reproducción de la última cinemática de campaña, pero la mente de Miller estaba en otra parte. Solo doce meses separaban el lanzamiento de
Black Ops 6
del próximo
Black Ops 7
, una cadencia inaudita para una serie que tradicionalmente alternaba entre sus ramas Modern Warfare y Black Ops cada tres años. Esta «idea de lanzamiento consecutivo» era una apuesta arriesgada, y Miller lo sabía.#game