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Elden Ring: Nightreign – Prueba de estrés PvE cooperativa
Pasé cuatro horas con la prueba de estrés de Elden Ring: Nightreign y no he dejado de pensar en ella desde entonces. No es un battle royale, pero toma prestados los mejores elementos del género —el círculo que se va reduciendo, la búsqueda desesperada de botín, el enfrentamiento final— y los combina en un PvE cooperativo puro. Aquí no hay PvP, solo tres Corrompidos lanzados a Limveld (no a Limgrave) sin nada, compitiendo contrarreloj para mejorar su poder y sobrevivir a cinco fases brutales. Es frenético, es implacable, y disfruté muchísimo cada intento fallido.
Lo básico: Aterriza, elige una clase, sobrevive.
Cada partida comienza en una Mesa Redonda, donde tú y otros dos (amigos mediante contraseña o aleatorios) elegís entre cuatro clases de prueba. Ocho estarán disponibles en el lanzamiento, pero por ahora tenemos: Wylder (todoterreno con un ataque explosivo), Duquesa (cañón de cristal que puede repetir los últimos 1,5 segundos de daño infligido, ideal para duplicar golpes fuertes), Guardián (tanque que crea un escudo de resurrección) y Reclusa (usuaria de magia que maldice a los enemigos para dar HP/FP a los aliados). Me incliné por la Duquesa; sus esquivas rápidas y su capacidad para amplificar el daño del equipo hacían que cada combate se sintiera como un acto de funambulismo. La Reclusa golpea fuerte pero consume FP rápidamente, y sin frascos de FP en Nightreign, es un desafío dominarla.
#game