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El nido de seda oculto de Silksong te permite desterrar a las Clawmaidens para siempre
He pasado incontables horas muriendo ante las mismas pesadillas de dos máscaras que infligen daño en Hollow Knight: Silksong. Las Clawmaidens —esas inquietantes sirvientas de la Ciudadela, con aspecto de marionetas— han sido la pesadilla de mi existencia desde que me topé por primera vez con el Acto 2. Pero justo la semana pasada, un pequeño secreto, casi invisible, enterrado en los High Halls lo cambió todo. Como muchos jugadores, asumí que las Clawmaidens eran una espina imposible de quitar del costado de Hornet. Entonces un informe de TheGamer me hizo volver corriendo al juego, con la habilidad de doble salto en la mano, para confirmar lo imposible: puedes borrar de forma permanente a cada una de las Clawmaidens de Pharloom.
La revelación se sintió como encontrar el interruptor de apagado para una habitación llena de moscas zumbando sin parar. Las Clawmaidens no son solo enemigos resistentes que requieren múltiples golpes y causan dos máscaras de daño. Poseen una mecánica singularmente frustrante: pueden robar la Seda de Hornet y luego usarla para disparar una devastadora Silk Spear. Esto las convierte en torretas ladronas y autorrecargables o, usando una metáfora más extraña, en polillas rabiosas que beben tu propia esencia y la escupen de vuelta como metralla. Arrastrándose sobre patas finísimas como agujas, con máscaras de porcelana que ocultan un hambre insaciable, encarnan una trampa viviente que convierte cada pasillo en un recorrido empapado de seda. En los claustrofóbicos corredores de la Ciudadela, encontrarse con una sola podía desbaratar una partida perfecta, haciendo que la promesa de su aniquilación total sonara casi demasiado buena para ser verdad.
#game